Escribir, mirar, vivir…

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Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 7

Canto Final: Fadomaquia
Por José Elías Némer

A Sofía
(Mujer que inventé para amar)


*

Fado es ese canto verde marino (va alta en cielo la luna), tristeza de llave perdida, belleza de marea baja. Nostalgia en portugués. Debe haber en el paisaje al menos un barco negro, o algo que se le parezca, cualquier cosa puede servir si nunca has estado en Portugal. A veces un semáforo en penumbra. A veces un árbol a distancia o una pareja besándose en un coche.

Maquia es la lucha. No hay problema si la confundes con <magia> porque también se hace en el aire y hace rato que la filología dejó de pesarnos sobre el esqueleto. Hace ya rato que tampoco importa la rima pero sí las distancias. Para la Fadomaquia hay que amar a distancia y cualquier distancia es buena (amor de maleta que espera cerca de la puerta, amor de tocadiscos portátil) la distancia entre Lisboa y la calle de Progreso, de Veracruz a La Habana, la distancia de un beso de buenas noches que separa a los amantes que duermen en la misma cama. La distancia transcurrida entre la guerra civil española y el mismísimo momento de hacer la cola en cualquier banco.

En Fadomaquia como en toda estratagema del amor,  nuestra desgracia es no perder, nuestra fortuna es no ganar.

Así sea.

Lila Zellet Elías

*

El cielo tiene un deseo de barcos.
Roberto Luviano

*

BOGA

Con voces y gaitas
atajamos la noche en Portugal

¡Boga!

—el coro de los muertos—

Alquimia de cuerpos y máscaras

Oro en cada hueco de la espuma

el incendio de mi boca

traga-secretos

*

El mar quemará distancias

Yerro el canto «no es canalla»

*

BOGA

Tu música perfecta

Es crueldad para mis huesos

Mar de punta:

Herida de Tierra, la Bahía

Tus pasos me siguen

concupiscentes

*

Quedaste atrapada en mi aliento
te lloví hasta el fondo
vulneré cuanto pude

Exhalé

*

No hubo metales en el aire

ni odas de triunfo

ni desplomes perpetuos

No hubo «quédate» alguno

ni el día cayó

sobre nuestros pies de oriente

*

Negarte

sería matar a las cosas

con su signo

Yo no te niego

*

BOGA

Por la memoria de dioses en Tierra

llovizna de ciegos: lágrimas

gritos a boca cerrada

colas sin escamas

Sirenas con mordaza

y marinos que les cantan

con peceras en los pies

*

BOGA
No sé cuándo

partí el remo de los quebrantos

*

Bogar:

por la falta de Lisboa

y de tí

*

José Elías Némer, Ciudad de México, 2000.

*

Luna en Veracruz Foto: ©José Elías

Luna en Veracruz Foto: ©José Elías

Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 6

Canto Sexto: Una Pausa en altamar
(Poema hacia el deseo oceánico)

Por José Elías Némer

Habrá  viejos y solitarios lobos de mar
que duermen intranquilos
porque ni son viejos ni son lobos
pues les asusta estar solos en la cama
Alejandro Velázquez Betancourt


SIEMPRE HABRÁ bocas que inventen historias para el mar
Delirios pirata que tejan en vuelo
silbatos de barco que nunca zarparon
y  una botella de Oporto
para el mar sabor de la nostalgia

Yo no sé cómo
pero la poesía prevalecerá
en el vacío que se cierra
entre los cuerpos de los amantes

La Bahía de Paso
e t e r n a m e n t e
regresará nuestros adioses al cielo
como la onda que provoca
una mariposa en el agua

Foto: ©José Elías

Foto: ©José Elías

Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 5

Canto cinco: Herejía del Pirata
Por José Elías Némer

Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
Vicente Huidobro

¡AH DEL PUENTE!, izar las velas
¡Cerca y junto! ¡A callar!

¿Aquí nadie piensa?

¿Sólo sombras veo?
¿Sólo reflejos dentados en la espera del caído?
¿Sólo buitres marinos con el ridículo tatuaje
de su reina en el pecho?
¿Sólo reinas con las garras de su buitre por sostén?
¿Sólo eso?

Zarparemos de Bahía de Paso
lanzar las ansias al vuelo
no hay bandera

volar

marinos

Volar

hasta las murallas del enemigo

*

No sois más
que un puñado de náufragos
de la muerte
Asestar el golpe
incendiar el grito
escuchar al pirata
que sigue vivo y sin amor

*

El coro de mi barco
es una hoguera
marcha fúnebre

El silencio es solo
Una pausa en altamar

*

Así el pirata vuelve a incinerar gargantas
en el umbral de la novena
y la última sinfonía
según las escrituras:

Yo creo en un Hombre todopoderoso
creador del hierro y de la grieta
de la sangre y la coraza
debajo la estrella

y de su Luna

Creo en un ser gestado fuera del cuerpo
aliado del miedo, guerrero
Creo en el acto y nunca en la promesa

Creo
no sé cómo
pero creo

*

Levanto astilleros y serpientes
en el fragor de la tinta
que sesea entre mis vértebras

Cuando yo bebo y derramo
otro Hombre come Tierra y baja hasta el centro
Cuando yo canto
traga llaves
para liberar las heridas de sus muertos

*

Dadme un vaso de Ron que la sed traiciona
Decidme cómo es que quiere morir el marino
porque en la fosa
el enterrador sólo sabe que pesa mucho
y cobra lo mismo

*

Una bocanada
otro cuerpo descansa en el valle de las vaginas
y vergas muertas

Ahí sí que todos somos iguales

Marino,

¿qué hemos hecho?

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Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 4

Canto Cuarto: Elegía del Capitán
Por José Elías Némer

El agua estaba muerta.
Arthur Rimbaud


LA CARACOLA enmudeció en otoño
las nubes se desgajan en brochazos de viento
crujen sus tonos blanquecinos
y el dolor de la espuma

Caracola:

-Silencio-

Caracola callada
olvidada
en la arena
en la sal
en la profundidad
Madera del barco hundido

M
Á
S
T
I
L
Adiós
Adiós porque flotarás entre la espuma

-Respiro
Respiro agua
velas
fantasmas

Tus tirantes de Capitán
están colgados en el perchero
se mueven como si el agua fuera viento
Sácales el veneno del tiempo
SÁCASELOS
eran negros-

Nuestro espejo se conserva
entre las escamas del Coñac

Siete años de mala suerte
Siete veces siete han pasado
siete trastornos del mar
sin capitán

Siete años, Caracola:
respóndeme

-Silencio-

El horizonte
es la cara opuesta de la burbuja
Caracola : dime algo
ya no quiero imaginar

-Pensaba en el invierno
barco solitario

Los fantasmas recuerdan
las velas prendidas de blanco
las encienden de noche
para leer en la profundidad

En Bahía de Paso
no cocino estrellas de mar-

Caracola : no huyas

-Silencio-

Si amar es convertirse en espuma
ubícate sin veleta
adivíname el pensamiento
olvida el deseo el dolor
y el concierto del arrecife

Caracola:
no voy a quererte
si no regresas a mi pecho
si no dibujas horizontes alargados
Sube, baja, escupe
—sí eso es—
escupe semillas de naranja por los ojos
Ya no mientas
no hace falta

Soy
el que no se olvidó de ti


-Adiós, Capitán
Adiós, dulce

Viento

adiós…-


Malecón del Puerto de Veracruz. Foto: ©José Elías

Malecón del Puerto de Veracruz. Foto: ©José Elías

Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 3

Canto tercero: Elegía del pescador
Por José Elías Némer


a Erick Jervaise
por compartir la luz y sus refugios

CÓMO HACER para pescar sin muerte
cómo ver el ombligo seco de las redes
los buitres marinos acechan
con velo de azufre y las mentiras

En esta trinchera
alguien tiene que velar

Nuestras bocas hartas de silencio
y esta sensación de rémora
este verso
este cuerpo que miro bogar y alejarse
duermen el último sueño de los condenados

—He dejado de creer—
Por voluntad propia:
Allah me ha abandonado
a la suerte de la piel
tres veces negada

Azul y espuma:

Sentencia de un cuerpo
que es la de todos los cuerpos

¡Ah! Mar de otoño
me dejaste como apóstol de tu reino
habitando un cielo
que no está en el cielo
Sólo me queda una vela
y un par de manos hechas ola

Tengo hambre y vacío
Tengo dos remos
y la voluntad

VOLUNTAD, así la danza

Se me cae la vida entre peces y palabras

anda, encendamos la vela

La luz
es lo que importa

Malecón del Puerto de Veracruz. Foto: ©José Elías

Malecón del Puerto de Veracruz. Foto: ©José Elías

Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 2

Canto Segundo: De las Ciudades y sus Puertos
Por José Elías Némer

La luna del armario devuelve ausencias
de cuerpo entero.
De día y de noche viven desnudos los espejos.
Francisco Hernández

CANTO AZUL para las ciudades antiguas
con embarcaderos dolientes y bahías de metal
Largas caminatas por calles de azufre
Tacones y pasos
deseo

Las mujeres que contemplo: el mismo cuerpo
la misma espera
misma la distancia
que alarga una tela de flores
hasta la habitación

Los muros quietos
traspasados por puertas que no imaginamos
pero «hicieron falta»

Las bocas húmedas
en el silente vaivén que des-hace besos
y los olvida

San Juan de Ulúa, Puerto de Veracruz. Foto: ©José Elías

Puerto de Veracruz. Foto: ©José Elías

Bahía de Paso / Por ©José Elías Némer, 2000 / 1

Bahía de Paso
Por José Elías Némer

Nota: El título de este poemario fue encontrado en el mercado de Sonora en la Ciudad de México entre brujerías, gritos de “bara, bara” y animales de todas las especies. “Bahía de Paso” reza el letrero que abre un camino desde el estacionamiento hasta las puertas del mercado.

El mar, el viejo mar. Como una bella e inescrupulosa mujer, el mar del pasado era glorioso en sus sonrisas, irresponsable; un ser para amar, un ser para temer. Hechizaba, alegraba, acunaba suavemente una fe sin límites; luego, con ira inexplicable y súbita, mataba. Pero su crueldad se redimía con el encanto de su misterio inescrutable, con la inmensidad de su promesa, con la brujería suprema de su posible favor. Hombres fuertes con corazones de niños le fueron fieles: les bastó vivir de su gracia, morir por su voluntad.
Joseph Conrad


Canto Primero: Crepuscular

VII
Un demonio no puede con el mar.
VIII
Ni yo tampoco.
Ramón Martínez Ocaranza


UN BRAZO de sal
La brisa de todos los mares
El faro se ahoga de luz
sobre las banderas de la noche

El astillero guarda silencio
Los buques duermen
El pirata despierta a un sueño carnal

La Bahía de Paso recoge sus redes
con cientos de cuerpos
y huesos
desnudos de su hombre:

Bestia elemental

Cae

El cielo es un juego soberbio de estrellitas

Cae

La taberna derrama promesas
y vasos de vino rojo

Guantes para matar

Cae

El invento del miedo cae

.

.

.

Hoy, cenaremos cuerpo

.

.

.


Foto: ©José Elías

Foto: ©José Elías

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